martes, 1 de mayo de 2012

DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE AMÉRICA

DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE AMÉRICA

OBJETIVOS.

A.    Conocer las principales transformaciones ocurridas en Europa a fines de la Edad Media y relacionarlas con el ori­gen de las empresas descubridoras de España y Portugal.

B.     Identificar las grandes empresas descubridoras y las tie­rras descubiertas por España y Portugal en los siglos XV y XVI.

C.     Describir los aspectos más significativos en la delimita­ción de las áreas de influencias lusitana y castellana entre los años 1493 y 1494.

D.    Caracterizar la estructura de la hueste indiana, su financiamiento y relación con la Corona hispana.

E.     Localizar los principales focos de expansión de la con­quista en América y sus principales líneas de desarrollo es­pacial.

F.      Describir la conquista española del territorio americano comprendido entre México y Perú.

CONTENIDOS.

1.      Introducción.

2.      La Europa del siglo XV.
·         El Renacimiento.
·         El comercio con Oriente.
·         España y Portugal en la avanzada de los descubrimien­tos geográficos.
·         Reconquista y unificación española.
·         La posesión de las islas del Atlántico.

3.      El descubrimiento de América.

·         Los viajes de Colón.
·         El reparto de ultramar

4.      La conquista del Nuevo Mundo.

·         Tipos de empresas de conquista.
·         La hueste indiana.
·         Los motivos del conquistador.
·         Conquista de México.
·         Conquista de Panamá.
·         Conquista de Venezuela y Colombia.
·         Conquista del Perú.

1. Introducción

Al término de la Edad Media y comienzos de los tiem­pos modernos los países europeos inician el descubrimiento y más tarde la conquista y anexión de nuestro continente. Fue una gran hazaña, que no sólo significó penetración, sino también difusión de su cultura.

El europeo que llega a América viene de un continente que por esos tiempos vive un proceso de cambios profundos. Es un hombre con una nueva actitud frente a la vida y tam­bién frente al mundo.

Esta nueva mentalidad se refleja, entre otras cosas, en el hecho de que todo aquel que soñó con dejar fama de sí o con hacer fortuna rápida y fácil, solicitó autorización para pasar a estas tierras con el fin de tomar parte en el descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo.

Sin embargo, no sólo fue necesario el surgimiento de un hombre nuevo para llevar a cabo una empresa de tan gran­des proporciones, fue preciso también que se produjeran en Europa profundos cambios en el orden político, tales como el surgimiento del Estado absoluto que le dará continuidad al proceso de descubrimiento y conquista de América; además, será importante la aparición del capitalismo comercial que presenta como rasgos distintivos: la transformación de los patrimonios en capital, para invertirlos con fines producti­vos; la racionalización y especialización del trabajo; la bús­queda del riesgo para obtener beneficios superiores; el sen­tido de la grandeza que conduce a la ostentación, el lujo y el mecenazgo; y, finalmente, el desarrollo de una moral aco­modaticia.

Una vez descubierto el Nuevo Mundo, será conveniente organizar política y administrativamente estos vastos terri­torios ultramarinos, con el objeto de incorporarlos, en forma efectiva a la soberanía de las respectivas naciones conquis­tadoras.

En el caso concreto de España el descubrimiento, con­quista y anexión de estas tierras se realizaron en menos de medio siglo. Las Antillas fueron el punto de partida para la conquista del Imperio Azteca; desde Panamá, y siguiendo la ruta costera del Pacífico, se conquistó Perú y Chile; la colo­nización del interior del continente sudamericano se efectuó desde el Alto Perú.

2. La Europa del Siglo XV

Los siglos XV y XVI europeos son siglos en que se pro­ducen cambios significativos, tanto en el orden político como económico, social y cultural. Ello, indudablemente, es el re­sultado de un lento proceso que tiene sus raíces en la época medieval y que logra fructificar en el período anteriormente señalado. Dentro de este contexto es que señalaremos el Re­nacimiento como una nueva actitud del hombre frente al mundo.



• El Renacimiento

El Renacimiento consistió en una prodigiosa expansión de la vida en todas sus formas, cuya cúspide estaría en la pri­mera mitad del siglo XVI. Sin embargo, como ya se ha di­cho, las raíces mismas de este espíritu innovador hay que buscarlas en la Edad Media.

Desde el siglo XIV en los centros europeos más indus­trializados y, por tanto, socialmente más evolucionados, sur­gen pensadores, literatos y artistas que interpretan, describen e imaginan plásticamente, con espíritu crítico, al ser humano y al mundo en que les corresponde vivir, sin una neta rup­tura con el pasado, pero con una sensibilidad renovada que busca sus raíces en el pasado, entre los clásicos de Grecia y Roma, mucho más que entre sus precedentes próximos.

Para estos hombres el "renacer" es un hecho de cultura, una concepción de la vida y de la realidad que impregna el ambiente, las artes, las letras, las ciencias y aun sus propias costumbres. La búsqueda de manuscritos de los autores clásicos lleva a un mejor conocimiento de la antigüedad greco-latina con alusiones más o menos veladas al paganismo y a la sensualidad.

Durante la Edad Media predominó el estudio de la teo­logía (estudio de Dios) sobre todas las demás disciplinas; lo único realmente importante para el hombre medieval era la salvación del alma y en torno a ello organizó toda su vida. Al hombre renacentista, en cambio, le preocupará no tanto una concepción religiosa de la vida, sino el análisis de los dis­tintos fenómenos naturales del universo; es la actitud cientí­fica y el uso de la razón lo que caracterizará a este período. Esto contribuyó al desarrollo de las ciencias, divulgadas aho­ra con facilidad gracias a la invención de la imprenta hecha por Gutenberg. Paralelamente, las ciencias ligadas a la na­vegación experimentan un extraordinario progreso, por ejemplo la cosmografía, dentro de la cual se encontraban la geografía y la astronomía. También la técnica náutica tuvo progresos brillantes, tales como el astrolabio y el cuadrante, que permitían determinar la latitud; la brújula, que orien­taba respecto de los puntos cardinales; las cartas marinas, que se fueron perfeccionando a partir del siglo XIII, cono­cidas como "Portulanos", basadas en la experiencia náutica y que en el siglo XV incluían una rosa de los vientos y una red de líneas que servían para mostrar las rutas de un lugar a otro. Sin embargo, sería erróneo suponer que sólo estos ins­trumentos bastarían para que los navegantes europeos se lanzaran a la mar abierta; aún hacía falta construir barcos capaces de surcar las inmensidades del océano. Es así como hace su aparición la carabela de vela latina, un tipo de em­barcación muy especial, fácil de maniobrar en alta mar y de más rápido desplazamiento, comparada con las embarcacio­nes anteriores.


• El comercio con Oriente

Europa padecía de un déficit de forraje de invierno para su ganado y, por esta razón, gran cantidad de animales de­bía ser sacrificada a comienzos de la estación fría y su carne, salada y adobada, se guardaba para el consumo invernal. La sal era el preservativo más común y barato, pero también se necesitaba pimienta que venía de la India; la canela, pro­cedente de Ceilán; la nuez moscada, de Célebes; el clavo de olor, de las Molucas. Además de las especias señaladas, ha­bría que agregar algunos productos orientales, como la seda y el ruibarbo de China; algodón y esmeraldas, de la India; rubíes del Tíbet y zafiros de Ceilán; los tapices, las alfom­bras, la vainilla y otros productos que se introducían en Eu­ropa a través de un activo comercio que tiene sus orígenes en la época de las Cruzadas.

Las rutas empleadas para este intenso tráfico comercial eran monopolizadas por los árabes, quienes trasladaban sus mercancías a través de Asia, hasta los puertos del Mediterrá­neo oriental, donde, a su vez, los recibían genoveses y vene­cianos, quienes los introducían finalmente en Europa occi­dental.

Este creciente comercio con Oriente, que había alcan­zado un gran auge y que había hecho florecer en Europa bancos, letras de cambio y el uso de monedas de oro y plata, se complicó cuando los turcos otomanos se apoderaron de Constantinopla en 1453, cerrando las rutas comerciales con el Lejano Oriente.

La necesidad de continuar comerciando, la urgencia de proveer a la población de productos indispensables para su alimentación, movieron a reyes, comerciantes y banqueros, a buscar nuevas rutas que los llevaran a las islas de las especie­rías.

• España y Portugal en la avanzada de los descubrimientos geográficos

Europa buscó nuevas rutas para abastecerse de los pro­ductos orientales. Esta motivación económica llevó a los es­tados de la Península Ibérica a potenciar unas empresas ma­rítimas cuyo principal objetivo era alcanzar los mercados del Oriente y, al mismo tiempo, ampliar sus dominios. Portugal buscó dicha ruta navegando por la costa occidental afri­cana; España, en cambio, se dirigió a Occidente.

Portugal inició sus actividades náuticas con el príncipe Enrique el Navegante (1394-1460) y llevó la delantera en las expediciones marítimas al fundar en Sagres una escuela náu­tica y al establecer la colonia de Ceuta en el norte de África. El esfuerzo portugués pronto comenzó a rendir frutos y así Portugal tomó posesión de las islas Azores, del cabo Verde, Madeira y Porto Santo, extendiendo sus dominios más tarde al golfo de Guinea y, finalmente, al cabo de Buena Esperan­za, con lo que quedó despejada la ruta que los conduciría al Oriente.

 MAPA: Ruta de los portugueses

• Reconquista y unificación española

La Reconquista Española es el nombre que se le da a la larga guerra sostenida por España contra la dominación ára­be que data desde los comienzos del siglo VIII, que se inicia seguramente con la batalla de Covadonga (718) y que cul­mina siete siglos después, al expulsar a los últimos moros de Granada en abril de 1492.

Al iniciarse el siglo XV, España se encuentra dividida en numerosos reinos: Castilla, Aragón, Cataluña y Valencia. Se hablan cuatro lenguas distintas: el castellano, catalán, árabe y vasco. Se practican tres religiones: cristiana, musul­mana y judía. Hay dos reyes unidos en matrimonio desde 1469, y que son Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

Su gobierno unificó a España, ya que los dos reinos más poderosos de la península comparten sus monarcas. Esta la­bor de unificación, que no está exenta de dificultades, repre­sentadas especialmente por la fuerte resistencia opuesta por los señores feudales, se podría sintetizar dé la siguiente ma­nera: imposición de la religión católica a todo el reino, para lo cual fue necesario crear el Tribunal del Santo Oficio o In­quisición, que vigilaba y juzgaba a toda persona que se apar­tase de la fe. Organizan, por otro lado, al Estado, centrali­zan el poder y dictan leyes comunes que hacen desaparecer fueros y privilegios de las ciudades; y además imponen la lengua castellana como la oficial del reino.

Así, a fines del siglo XV, nos encontramos con una Es­paña fuerte en el campo militar, de gran influencia política en la Europa de su tiempo, pero atrasada en el campo de la producción y, además, intolerante en materias religiosas. Por eso, cuando los Reyes Católicos expulsan de sus dominios a judíos y árabes, privaron a su reino de colaboradores indis­pensables para hacer de España un efectivo y próspero Es­tado moderno.

• La posesión de las islas del Atlántico

Los portugueses, al explorar e ir descubriendo la costa occidental africana, establecieron la prohibición absoluta para que cualquier barco extranjero navegara por dicha ru­ta. Pero también los españoles incursionaban por las mismas regiones y alegaban derechos históricos (en 1344 Castilla ha­bría obtenido cierta especie de título papal) a la posesión de las islas Canarias. La larga disputa entre Portugal y Castilla se transó definitivamente por el Tratado de Alcacovas-Toledo de 1479-1480, por el cual la corona portuguesa renun­ció definitivamente a cualquier derecho a las Canarias, mientras que los españoles se comprometieron a respetar el monopolio portugués en los archipiélagos de las Azores, Madeira y cabo Verde.

La ocupación de las Canarias va a ser de enorme impor­tancia para la expansión posterior de Castilla en el Atlánti­co, ya que estas islas se van a constituir en escala obligada de las naves que crucen el Atlántico hacia América.

3. El descubrimiento de América

• Los viajes de Colón

Cristóbal Colón nació en Génova en 1451. Estudió náu­tica y cartografía, y en el año 1476 se radicó en Portugal. En 1484 propuso al rey portugués donjuán II un proyecto por el cual, navegando hacia Occidente arribaría a las islas de las especiarías. La base de este proyecto estaba en la concep­ción de que la Tierra era esférica y, por lo tanto, si se nave­gaba por el Atlántico en dirección oeste, era indudable que llegaría al Oriente. Cabe hacer notar que en esta época nin­gún hombre culto desconocía la esfericidad de la Tierra; lo que se ignoraba sí era el verdadero tamaño de ella.

Al "no ser oído por el rey de Portugal pasó a España, donde, con la ayuda de algunos clérigos y de altos funciona­rios del Estado, presentó el proyecto a la reina Isabel, quien terminó aceptándolo.


Aprobado el proyecto, se firmaron las famosas Capitu­laciones de Sta. Fe, el 17 de abril de 1492, especie de contra­to que fijaba los deberes y derechos de Colón y de los reyes. Conforme a ellas, sería almirante de la mar océano; con de­recho a que sus herederos lo sucedieran en el cargo; sería, además, virrey y gobernador de las tierras que descubriere; obtendría también la quinta parte de las mercaderías y la décima parte de las piedras y metales preciosos que se obtu­vieran en los territorios descubiertos por él.

Una vez cumplidos todos los trámites de rigor, Colón se trasladó a Puerto de Palos a hacer los preparativos de la ex­pedición, y logró zarpar con tres naves el 3 de agosto de 1492 con rumbo a las islas Canarias, donde reparó una de sus em­barcaciones, y después cruzó el Atlántico en dirección al oeste. Treinta y tres días después tocaba una de las islas del gru­po de las Bahamas, la isla Guanahani, que él llamó de San Salvador, exactamente el 12 de octubre.

Este hecho marcó el inicio de otros tres viajes que realizó Colón y que le permitieron descubrir el continente propia­mente tal, la isla de Haití, la de Cuba, la desembocadura del Orinoco y la costa centroamericana hasta Panamá.

Colón buscaba oro, plata, piedras preciosas y especias, pero ni en este viaje, ni en los otros tres que realizó, concretó su objetivo.

Los viajes de Colón y las noticias sobre las exóticas In­dias Occidentales despertaron el interés de otros navegantes y de otros reyes, como el de Portugal, que pronto formalizó el reclamo sobre el derecho a las tierras descubiertas por Co­lón y la violación por parte de España del Tratado de Alcacovas-Toledo de 1480.

• El reparto de ultramar: España y Portugal

Juan II de Portugal decidió reclamar el derecho a las nuevas tierras descubiertas sobre la base que entraban den­tro de las previsiones del Tratado de Alcacovas y de que es­taban cerca de las Azores y que, incluso, podían ser conside­radas como parte de este archipiélago.

Alarmados los Reyes Católicos, recurrieron al Papa Ale­jandro VI, considerado la máxima autoridad temporal y es­piritual en el mundo, y, por lo tanto, con perfecto derecho a donar a los príncipes cristianos tierras de infieles, con el ob­jeto de que sus habitantes fueran evangelizados.

— Las bulas papales de 1493. El Papa Alejandro VI dictó la famosa bula Intercaetera, del 3 y 4 de mayo de 1493, mediante la cual donó a los Reyes Católicos, y a sus sucesores en la corona de Castilla, las tierras situadas al oc­cidente de una línea imaginaria trazada de polo a polo a cien leguas españolas al oeste de las islas Azores y del cabo Verde. Al occidente de dicha línea el campo de acción sería español y al oriente, portugués.

Portugal se sintió perjudicado con esta delimitación y es­tableció negociaciones directas con España que los llevaron a un segundo acuerdo sobre la delimitación de las esferas de acción.

— El Tratado de Tordesillas. Finalmente, el 7 de junio de 1494, y tras largas negociaciones que se han señalado co­mo un triunfo diplomático para Portugal, se determinó una segunda y definitiva Línea Alejandrina, por la que se corrió la línea demarcatoria a 370 leguas al oeste de las islas Azores y del cabo Verde, quedando de esta manera una parte del Brasil bajo soberanía portuguesa.

MAPA: Delimitación de áreas de influencia

4. La conquista del Nuevo Mundo

Las islas del Caribe, las primeras en ser descubiertas, fueron también las primeras en ser colonizadas. Desde allí partirían, posteriormente, numerosas expediciones hacia tie­rra firme que darán como resultado el descubrimiento y con­quista del Imperio Azteca, de Panamá y más tarde del Im­perio de los Incas.

• Tipos de empresas de conquista

Las empresas conquistadoras fueron financiadas total­mente por sus integrantes (salvo honrosas excepciones), pero la autorización para llevarlas a cabo era otorgada por el mo­narca español bajo la forma de "capitulaciones". Eran éstas, verdaderos contratos en el que se establecía claramente el territorio que se iba a conquistar y las obligaciones contraídas por los contratantes. Por ello, aunque fue una empresa pri­vada, el Estado español nunca estuvo ausente en la conquis­ta del Continente ya que la organizó y vigiló constantemente.

De esta relación entre el monarca por un lado y el par­ticular solicitante de la autorización por el otro, surgirán, de acuerdo con los objetivos planteados, diferentes tipos de em­presas:

— La empresa de rescate. En ella el objetivo es el inter­cambio con los aborígenes de baratijas u objetos de poco va­lor, por piedras preciosas, oro y plata. El empresario debía entregar el 20% (quinto real) de lo ganado al monarca.

— Empresas de indios o cabalgada. Este tipo de empre­sa consistía en apresar indios para venderlos posteriormente como esclavos. La esclavitud indígena tuvo como fundamen­tos jurídicos el hecho de ser sorprendidos levantados en ar­mas contra el monarca (justa guerra) y las Reales Cédulas (normas entregadas por la corona) de los años 1513 y 1515 que autorizaron la esclavitud indígena cuando éstos se resis­tían a ser evangelizados.

— La empresa de conquista. Esta tiene como finalidad asentarse definitivamente en un lugar para lo cual debe dis­poner de la mano de obra indígena ya en forma de esclavos o como indios encomendados. El individuo que participa lo hace para obtener riquezas con lo cual ascender socialmente. Fama, prestigio y riquezas son los móviles básicos de este ti­po de empresa.


• La hueste indiana.

La empresa española nace legalmente cuando se ha fir­mado la Capitulación, entre el rey y el conquistador que se convierte así en jefe de la empresa. Después de este acto pro­cedía el jefe de conquista a reclutar su hueste. Este comienza con el pregón de la capitulación y su jefatura, leídos en las plazas y calles después de la misa con el fin de atraer a los hombres a que se enrolen en dicha aventura. Al capitán de la hueste se le imponía una serie de exigencias que debía de cumplir como: la obligación de evangelizar y tomar posesión jurídica del territorio que se va a conquistar; la prohibición del amancebamiento, la blasfemia y el juego; la forma de hacer la guerra, etc.

Formaban parte, muchas veces de la hueste de conquis­ta, un sinnúnero de indios aliados del conquistador, que in­tervenían, ya sea como guías, intérpretes, indios de servicios e incluso muchas veces combatiendo junto a los españoles en contra de tribus rivales.

El particular que se enrola en una hueste no percibe sueldo ni salario, sino que cuando la conquista tiene éxito va a ser recompensado por el capitán o jefe de la empresa. Los "premios" que puede recibir un conquistador se relaciona­rán directamente con la participación que le cupo al indivi­duo en la conquista realizada. Estos "premios" en general suelen ser la entrega de:

— Un solar, en la ciudad, es decir, un cuarto de man­zana donde el conquistador levantará su vivienda.

— Una chacra, propiedad rural ubicada en los aledaños de la ciudad, destinado a producir alimentos.

— Una merced de tierras que no podía pasar de las 200 cuadras dentro de los términos de la ciudad y que darán na­cimiento, más tarde, a las estancias o a las haciendas.

— Una encomienda, es decir, un grupo de indios que se le ofrece al conquistador para que éste los haga trabajar. To­dos los vasallos de la Corona deben pagar tributo, por lo tan­to, los indios también deben pagarlo. Pero debido a que el indio es considerado un incapaz relativo y no tiene dinero para hacerlo, paga con su trabajo. La encomienda general­mente se concedía por dos vidas después de lo cual volvía a la Corona. El encomendero debía procurar protección al in­dio y evangelizarlo.


• Los motivos del conquistador

No se crea que sólo el móvil del dinero atraía al conquis­tador. Forjado en la lucha por la reconquista de su tierra al invasor musulmán, ve en América la continuación de sus an­teriores hazañas. A América pasan, principalmente, hidalgos pobres y villanos. La idea de formar casa, explotar lavaderos de oro, disponer de tierras y de indios, de llegar a ser alguien aquí, atrajo a muchos hidalgos sin más bienes que su capa y su espada. Idéntico propósito albergaban infinidad de villa­nos y plebeyos, quienes, tratando de sepultar su modesto ori­gen, se apropian del estilo de los hidalgos y se confunden con ellos en un medio donde la fusión era muy fácil debido a los continuos peligros que debían afrontar todos, sin distinción de clases.

Es posible señalar además otros motivos que movieron al conquistador: la simple aventura y la gran curiosidad que les llevó a los lugares más recónditos de América. También podemos señalar que motivaron al conquistador ideales su­periores como el deseo de ampliar los dominios españoles y los de expandir la fe cristiana. Este sentido misional de la conquista generó en muchas personas una actitud de defensa al indígena oprimido; baste con señalar al padre Bartolomé de las Gasas o al padre Luis de Valdivia.


MAPA: Conquista de México, Panamá y Tierra Firme.



• La conquista de México

Sin duda, las más notables conquistas americanas fue­ron las de México y Perú, lugares en donde estaban asenta­dos los dos más importantes imperios aborígenes de Améri­ca: el azteca y el inca. A Hernán Cortés y a Francisco Piza­rra les cabe la gloria de haberlas realizado.

Hernán Cortés, hidalgo español nacido en Medellín, con estudios de Derecho en la Universidad de Salamanca, arribó a La Española en 1504. Pasó luego a Cuba como secretario' de Diego Velásquez. A él pidió permiso y en su nombre fue a la conquista de nuevas tierras.

Llegado a la costa mexicana, y luego de unirse a tribus enemigas de los aztecas, inició su camino hacia el corazón del imperio. Choca en Cholala contra los ejércitos indígenas y continúa su derrotero hasta Tenochtitlán (Ciudad de México), donde lo recibe Moctezuma. Después de pasar pena­lidades inimaginables logra doblegar a la ciudad, luego de un sitio que dura 85 días continuados. Nombrado por el rey gobernador y capitán general de la Nueva España, en 1522, se dedica a gozar de la riqueza que le proporcionan los in­dios.

Cortés había conquistado el imperio más rico de Amé­rica. Rivalidades posteriores le hicieron volver a España, en donde murió pobre y arruinado en 1547, el que dio a Carlos V, según su propio decir, "más posesiones que ciudades os le­garon vuestros padres y abuelos".

• Conquista de Panamá

Las costas de Panamá fueron recorridas en 1501 por Vasco Núñez de Balboa, Juan de la Cosa y Rodrigo de Bas­tidas. Posteriormente, Diego de Nicuesa fundó un fortín en Nombre de Dios (1510), y Balboa, la primera población per­manente, Santa María la Antigua del Darién. Este territorio recibió el nombre de Tierra Firme o Castilla del Oro. Pedrarias Dávila, nombrado gobernador (1514), fundó la ciudad de Panamá junto al Pacífico e inició la colonización del ist­mo, que llegó a tener gran importancia con el descubrimien­to de las minas peruanas. Dos núcleos habían quedado es­tablecidos en el norte y en el sur de América Central: Mé­xico y Panamá; Hernán Cortés y Pedrarias Dávila intenta­ron, pues, la conquista y colonización del territorio, que había adquirido gran fama por el oro allí existente. Las expe­diciones enviadas por Cortés conquistaron Guatemala (Pe­dro de Alvarado, 1523) y Honduras (Cristóbal de Olid, 1524). Asimismo, Pedrarias organizó una expedición (Ponce de León y Juan de Castañeda, 1519), que llegó al golfo de Nicoya. Las tierras de Costa Rica y Nicaragua fueron explo­radas posteriormente, hasta que Gil González Dávila des­cubrió el lago de Managua (1522); esta zona se convirtió, sin embargo, en el campo de batalla de las diversas expediciones enviadas por Cortés y por Pedrarias, que las pretendían co­mo parte de sus respectivas gobernaciones.

• Conquista de Venezuela y Colombia

Las costas venezolanas fueron exploradas en 1499 por dos expediciones que, en busca de riquezas, iniciaron un co­mercio de trueque con los indios. La expedición de Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa y Amerigo Vespucci obtuvo única­mente algunas perlas, pero la de Alonso Niño logró acoderarse del oro de los indígenas y de gran cantidad de perlas. En un principio, los indios se mostraron pacíficos y se inte­resaron por el intercambio de productos, pero esta actitud cambió al intentar los españoles fundar establecimientos per­manentes (la fundación de Nueva Cádiz fue abandonada en 1554). Al no encontrar las riquezas deseadas, y ante la hos­tilidad de los indios, los españoles decidieron su captura para suplantar a la población aborigen de las Antillas, que se es­taba extinguiendo. Por otra parte, la creencia de que existían otros territorios ricos en metales preciosos hizo surgir el mito de Eldorado y alejó temporalmente de estas tierras a los es­pañoles. En 1528, Carlos V concedió a la familia de banque­ros alemanes Welser la explotación y colonización de Vene­zuela; se les autorizó para esclavizar a los indios rebeldes y también para importar esclavos negros. El gobierno de los Welser fue un fracaso, y en 1546 la colonia pasó otra vez a poder de los españoles; se fundaron las ciudades de Nueva Segovia (1552), Trujillo (1557), Mérida (1558) y Caracas (1567). La expansión hacia el interior fue más difícil, ya que la resistencia de los indígenas, especialmente los caracas, lo impidió.

En 1536, Gonzalo Jiménez de Quesada intentó descu­brir las posibles minas auríferas del río Magdalena. En 1537 llegó al país de los chibcha, al que denominó Nueva Granada (Colombia). Allí fundó la ciudad de Santa Fe (1538), a donde poco después arribaron las expediciones de Nicolás Federmann, procedente de Venezuela, y de Sebastián de Belalcázar, procedente de Quito. La organización social indí­gena quedó destruida, y los españoles se ocuparon preferen­temente de la explotación del oro y piedras preciosas.

• La conquista del Perú

El segundo imperio importante que los castellanos en­cuentran en América es el imperio de los incas, cuyo centro estaba en Perú. La hazaña de la conquista correspondió a Francisco Pizarro y a Diego de Almagro, soldados que ha­bían pasado desde España a Panamá y que habían partici­pado en numerosos ataques y empresas contra los indios.

Ya viejos, Pizarro y Almagro, en compañía del clérigo Fernando Luque, que actuaba a nombre de un rico capita­lista de Panamá, el licenciado Gaspar de Espinoza, empren­den la búsqueda del fabuloso imperio que existe hacia el sur. Después de algunos incidentes, entre los que se cuenta el epi­sodio de la isla del Gallo, los socios consiguieron capitulacio­nes con el emperador Carlos V.

En ellas el emperador permite a Francisco Pizarro ini­ciar la conquista de Perú y le dio título de capitán general y gobernador de las nuevas tierras. Sabido es que la sociedad estuvo a punto de quebrarse, ya que Pizarro, desconociendo la parte que la empresa le cabía a Diego de Almagro, consi­guió para sí todas las prebendas y privilegios. Sólo la media­ción de Luque y el traspaso del título de adelantado para Diego de Almagro pudieron evitar el rompimiento de la so­ciedad.

Después de velar las armas en la iglesia de la Merced, a fines de enero de 1531, Pizarro con 180 compañeros que componían su hueste tomaron el camino a Perú. Desembar­caron en Tumbes y tras tenaz resistencia indígena se adue­ñaron de la tierra. Descansan allí, se apertrechan y se apres­tan a continuar su viaje. Marchan al interior en busca del emperador inca, Atahualpa, que viene de triunfar en la lu­cha que por el imperio sostuvo contra su hermano Huáscar. Caminan rumbo al Cuzco, capital de imperio, y .ante sus ojos van apareciendo tambos y vías camineras, señales, a no du­darlo, de que están en presencia de una sólida y bien orga­nizada civilización.

El 15 de noviembre de 1532 Francisco de Pizarro y sus hombres entran en Cajamarca. Los grandes edificios de pie­dra que componen la ciudad están desocupados. Pizarro te­me una celada de los incas, pues Atahualpa acampa poco más allá con miles de guerreros. Envía el temerario español una embajada ante el inca y se apresta a defenderse de la ciudad ocultando sus hombres hábilmente en los edificios adyacentes a la plaza. Llegado el inca a la Plaza de Cajamarca, venía en andas de oro sostenidas por numerosos súbditos. Pizarro, solo, al grito de Santiago, se lanza contra él, mientras saliendo los españoles de las casas vecinas, acome­ten con furor y desbaratan al ejército incásico. Tomado pri­sionero, Atahualpa es encerrado y promete en su cautiverio, para ganar tiempo en tanto se reorganiza su ejército, llenar de oro una habitación y dos de plata. Acceden los españoles de buena gana a la promesa del inca y se da inicio de inme­diato a la tarea. De todas partes del imperio comenzaron a llegar los metales preciosos en jarros, adornos y utensilios va­rios. Convertidos en barras de reluciente metal, sumaron 150 millones de pesetas de oro. La sed de oro y riqueza era saciada.

Juzgado Atahualpa por supuesta traición en un juicio rápido y eficaz, fue condenado a muerte y ejecutado.

La primera victoria española se había logrado en Perú. El ejército pronto se moviliza: su objetivo, el Cuzco. Mien­tras tanto, el ejército inca se ha reorganizado bajo el mando del inca Manco, sucesor de Atahualpa y presenta batalla en el camino. Vencidos, logran llegar al Cuzco antes que los es­pañoles. Allí ponen a buen recaudo las momias sagradas de los incas y liberan a las vírgenes del Sol, ambas sin duda los tesoros más preciados de ese pueblo. El oro aguarda la lle­gada de los españoles que entran triunfantes a la ciudad. El botín esta vez supera los 200 millones de pesos en oro.

Dominada la situación y dueños del Cuzco, los españo­les se organizan. Francisco Pizarro envía a España a su her­mano Hernando con brillantes presentes al emperador y funda, el 6 de enero de 1535, la Ciudad de los Reyes en el valle de Lima, como señal de dominio y asentamiento defi­nitivo. Almagro, que lo acompaña, ha quedado relegado a segundo término. No obstante, Hernando le trae desde Espa­ña provisiones reales que le hacen gobernador de tierras al sur del Perú. Incluyen sus dominios, aunque ambiguamente, la ciudad capital del Imperio Inca, el Cuzco: de ella se apodera Almagro y se apresta a reconocer y conquistar su gobernación.


MAPA: La conquista del Imperio Inca

Guía de Ejercicios.

1.      Señale tres características del hombre renacentista.
2.      Establezca dos diferencias políticas y dos económicas en­tre la Edad Media y el Renacimiento.
3.      Explique tres causas que impulsaron los descubrimientos geográficos en el siglo XV.
4.      ¿Por qué para Europa era tan importante mantener el comercio con Oriente?
5.      Formule dos razones que expliquen por qué los países de la Península Ibérica se ubicaron en la avanzada de los descubrimientos geográficos.
6.      ¿Qué relación establece Ud. entre la unificación espa­ñola y el descubrimiento de América?
7.      Averigüe cuál fue la función del tribunal del Santo Ofi­cio o Inquisición y el de la Santa Hermandad.
8.      Compare la expansión portuguesa y española en los si­glos XIV y XV.
9.      ¿Qué principios estableció el tratado de Alcacovas-Toledo?
10.  Explique tres antecedentes que favorecieron al descubri­miento de América.
11.  ¿Qué son las capitulaciones? Mencione y analice una de ellas.
12.  ¿Cuál es la concepción que tiene Colón respecto de la forma de la Tierra?
13.  Establezca dos razones del rechazo de Portugal a los acuerdos de las Bulas Alejandrinas.
14.  ¿Por qué las Antillas se convierten en el centro de expan­sión de la conquista española?
15.  Describa los tipos de empresas españolas que realizan la conquista en América.
16.  Indique tres características de la hueste indiana.
17.  ¿Qué rol cumplió Hernán Cortés en la conquista de Mé­xico?
18.  Nombre los focos de la expansión hispana en América.
19.  ¿Qué circunstancias políticas del Imperio Inca favorecie­ron la conquista del Perú?


FUENTE HISTORICA.

La prisión de Atahualpa

Pizarro habló a los españoles, porque algunos temían con ver tan cerca tantos indios de guerra, esforzándolos a la batalla con ejemplo de la victoria de Túmbez y Puna. En esto y en aderezar sus armas y ca­ballos pasaron aquella noche y en colocar la artillería a la puerta del tambo por donde había de entrar Atahualpa. Y como fue de día, puso Francisco Pizarro una escuadra de arcabuceros en una torrecilla de ído­los que señoreaba el patio. Metió en tres casas a los capitanes Hernan­do de Soto, Sebastián de Benalcázar y Hernando Pizarro, con cada veinte de caballo; y él se estuvo a la puerta de otra con la infantería. Mandó que ninguno hablase ni saliese contra los de Atahualpa hasta oír un tiro o ver el estandarte. Atahualpa animó también a los suyos, que braveaban y tenían en poco a los cristianos, y pensaban hacer de ellos un solemnísimo sacrificio al Sol. Puso a su capitán Ruminagui con cinco mil soldados por la parte que los españoles entraron en Cajamarca, por si huyesen para que los prendiesen y matasen.

Tardó Atahualpa en andar una legua cuatro horas; tan de reposo iba o por cansar a los enemigos. Venía en litera de oro, chapada y fo­rrada de plumas de papagayos de muchos colores, que traían hombres en hombros, y sentado en un tablón de oro sobre un rico cojín de lana, guarnecido de muchas piedras. Colgábale una gran borla colorada de lana finísima de la frente, que le cubría cejas y sienes, insignia de los reyes del Cuzco. Traía trescientos o más criados con librea para la li­tera y para quitar las pajas y piedras del camino, y bailaban y canta­ban delante, y muchos señores en andas y hamacas, por majestad de su corte.

Entró en el tambo de Cajamarca y cómo no vio a los de a caballo ni a los peones, pensó que de miedo. Alzóse en pie y dijo "Estos rendi­dos están". Miró a la torrecilla y enojado mandó echar a los cristianos que dentro estaban.

Llegó entonces a él Fray Vicente de Valverde, que llevaba una cruz en la mano y su breviario. Hizo reverencia, santiguólo con la cruz y díjole: "Muy excelente Señor, cumple sepáis cómo Dios hizo de la na­da el mundo y formó al hombre de la tierra, que llamó Adán, del cual traemos origen todos. Pecó Adán contra su Creador por desobediencia, y en él cuantos después han nacido, excepto Jesucristo, que siendo verda­dero Dios bajó del cielo a nacer de María virgen, por redimir al linaje humano del pecado.

"Murió en una cruz igual que ésta y por eso la adoramos. Dejó por su vicario en la tierra a San Pedro y a sus sucesores, que llaman Papas; los cuales dieron al poderosísimo rey de España la conquista y conversión de estas tierras. Y así viene ahora Francisco Pizarra a ro­garos seáis amigos y tributarios del rey de España y obedezcáis al Pa­pa y recibáis la fe de Cristo. Y sabed que haciendo lo contrario vos da­remos guerra y quitaremos los ídolos, para que dejéis la engañosa reli­gión de vuestros falsos dioses".

Respondió Atahualpa muy enojado que no quería tributar siendo libre, ni oír que hubiese otro señor mayor que él; empero que holgaría de ser amigo del Emperador y conocerle, que debía ser gran príncipe, pues enviaba tantos ejércitos por el mundo; que no obedecería al Papa, por­que daba lo ajeno. Y en cuanto a la religión, dijo que muy buena era la suya y que bien se hallaban en ella; y que Cristo murió y que el Sol y la Luna nunca morían, y que cómo sabía el fraile que su Dios creara el "mundo. Fray Vicente respondió que lo decía aquel libro y dióle su bre­viario. Atahualpa lo abrió, miró, hojeó y lo arrojó en el suelo. Tomó el fraile su brevario y fuese a Pizarro voceando: "Los Evangelios en tie­rra; venganza, cristianos; a ellos, a ellos". Pizarro mandó entonces sa­car el pendón y disparar la artillería, pensando que los indios arreme­terían. Como la seña se hizo, corrieron los de a caballo a toda furia a romper la masa de gente que estaba alrededor de Atahualpa. Llegó lue­go Francisco Pizarro con los de a pie que hicieron gran matanza en los indios con las espadas y estocadas. Cargaron todos sobre Atahualpa, que todavía estaba en su litera. Como estaba alto, no alcanzaban, y acuchillaban a los que tenían la litera; pero no era caído uno, que luego no se pusiesen otros y muchos a sostener las andas. Viendo esto Pizarro, echóle mano del vestido y derribólo, que fue rematar la pelea.

López de Gómara. Historia de las Indias.


Documento.

1.  Lea el documento con atención, subraye las palabras que no conoce y busque su significado en un diccionario.
2.  Identifique los personajes que se mencionan en el docu­mento e investigue la importancia que ellos tuvieron.
3.  ¿Qué diferencias y semejanzas puede señalar Ud. entre la cultura española e inca?
4.  Explique por qué el inca reacciona de esta forma frente a las palabras del clérigo.
5. Caracterice la personalidad de Atahualpa.

Evaluación formativa. Encierra en un círculo la alternativa correcta.

1.  El documento por el cual Alejandro VI donó a los sobe­ranos españoles las tierra situadas a 100 leguas al occi­dente de las islas Azores y del cabo Verde fue:

A.   El Tratado de Tordesillas.
B.   El Tratado de Alcacovas-Toledo.
C.   Las capitulaciones de Santa Fe.
D.   Las Bulas Intercaeteras.
E.   Ninguna de las anteriores.

2.  ¿Cuál o cuáles de las siguientes afirmaciones son válidas para explicar las motivaciones que impulsaron a los con­quistadores a participar en el proceso de conquista de América?

I.  El espíritu de aventura del conquistador.
II.  La riqueza fácil reflejada en la obtención de oro y plata.
III.  El sentimiento de la fama y el afán de gloria.
IV.  El escalamiento de ascensos en los ejércitos conquis­tadores.

A.   I y IV.
B.   II y III.
C.   I, II y III.
D.   II, III y IV.
E.   Todas las anteriores.

3. Se conoce con el nombre de Renacimiento al:

A.   Florecimiento del arte y el pensamiento medieval del si­glo XV.
B.   Renacer de los ideales cristianos de la Edad Media, que alcanzó su apogeo en el siglo XII.
C.   Movimiento filosófico que tenía su base en el estudio de los sabios griegos, y que se   desarrolló entre los siglos X y XV.
D.  Movimiento artístico que nació en Europa, principal­mente en Francia, en los alrededores del siglo XIV.
E.  Gran florecimiento de las artes, las letras y las ciencias que hubo en la primera mitad del siglo XVI.

4.  La característica política más significativa de los tiempos modernos fue:

A.   La monarquía limitada.
B.   El absolutismo.
C.   El feudalismo.
D.   El anglicanismo.
E.   Ninguna de las anteriores.

5.  La Reconquista de España, y por lo mismo el término de la dominación árabe sobre una parte de la península se efectuó bajo el reinado de:

A.   Carlos V.
B.   Felipe II.
C.   Carlos IV.
D.   Reyes Católicos.
E.   Felipe V.

6.  El objetivo fundamental que se tuvo en cuenta al crear el Tribunal del Santo Oficio o Inquisición fue:

A.   Atender el proceso de cristianización en América.
B.   Designar a los clérigos que ocuparían altos cargos en América.
C.   Ejercer el derecho de Patronato.
D.   Mantener la unidad y pureza de la fe.
E.   Todas las anteriores.

7.  La actividad marítima que realizó el príncipe Enrique I, apodado "El Navegante", estuvo encaminada a formar un gran imperio en:

A.   Australia.
B.   El Cercano Oriente.
C.   África.
D.   América del Sur.
E.   Asia.
8.  Los precursores en la empresa europea de los descubri­mientos geográficos fueron los:

A.   Italianos.
B.   Franceses.
C.   Españoles.
D.   Ingleses.
E.   Portugueses.
9.  Uno de los siguientes personajes "no" se relaciona con el descubrimiento y conquista del Perú:

A.   Gaspar Espinoza.
B.   Diego de Almagro.
C.   Pedrarias Dávila.
D.   Hernán Cortés.
E.   Hernando de Luque.

10. La relativa facilidad con que un reducido número de hombres blancos conquistó los poderosos imperios mili­tares de aztecas e incas puede ser explicada por:

A.   El apoyo que recibieron de indios dominados por aztecas e incas, respectivamente.
B.   La superioridad de las armas españolas.
C.   El escaso espíritu guerrero de las poblaciones aludidas.
D.   La acción que desplegaron los clérigos y el afán misio­nero de la conquista.
E.   La leyenda de los dioses blancos.
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